El naranja demoledor

Dennis Bergkamp no tendría que haber jugado ese partido. El delantero holandés, que venía de meterle un gol a Yugoslavia en los octavos de final, debió haber sido expulsado en ese encuentro por un fuerte pisotón a Sinisa Mihajlovic. El árbitro español García Aranda no sancionó la falta y el delantero del Arsenal pudo estar en los cuartos de final.

Holanda esperaba clasificada por su rival. El duelo entre Argentina e Inglaterra determinaría su contrincante. Una vez finalizado el partido ante Yugoslavia, Bergkamp fue consultado por alguna preferencia y determinó lo siguiente: “Creo que Argentina es un equipo muy bueno que está obteniendo resultados muy positivos con un equipo joven. Son los grandes favoritos. Jamás los enfrenté y me gustaría hacerlo”.

La predilección del número ocho se cumplió. Argentina pasó a Inglaterra luego de vencerla por 4 a 3 en penales con una consagratoria actuación de Carlos Lechuga Roa.

Para contener al ataque holandés, Daniel Passarella paró a Zanetti, Ayala, Sensini y Chamot. Argentina debía temer no solo del jugador del Arsenal, que con el gol concretado a Yugoslavia se había convertido con 35 anotaciones en el máximo goleador de la historia de la Naranja mecánica, sino también del habilidoso Edgar Davids y del potente Patrick Kluivert.

El encuentro jugado bajo la tarde marsellesa en el imponente Velódromo tendría varios hechos peculiares que lo convertirían en un partido histórico.

La Naranja comenzó ganando el partido con una jugada con sello holandés. A los 12 minutos Ronald de Boer apiló a Batistuta y Almeyda, centró para Bergkamp y este dio una asistencia de cabeza para que Kluivert defina solo por el medio del área.

A pesar de esto, Argentina no se achicó y siguió intentando. Apenas cinco minutos después del gol de Kluivert, Verón le puso un pase magistral al Piojo Lopez que lo dejó mano a mano con Van der Sar. El delantero argentino amagó y puso la pelota entre las piernas del arquero para empatar el encuentro.

En la segunda etapa, Argentina tendría todo para ganarlo pese a la superioridad del equipo europeo. A los 18, Batistuta quedó frente al portero holandés y estrelló un zurdazo contra el palo. Unos minutos después, el defensor Arthur Numan se iba a ir expulsado por ver la segunda amarilla luego de una fuerte entrada contra Simeone.

Era el momento que la Selección debía aprovechar, pero en minutos se vino la debacle. Cuando parecía todo consumado para un empate y para el posterior tiempo extra, llegaría una de las imágenes más recordadas en los Mundiales para Argentina.

Ortega gambeteó a Stam y se tiró para buscar el penal. El árbitro mexicano Arturo Brizio Carter estaba por amonestar al Burrito por simulación, cuando este se levantó y le dio un cabezazo a Van der Sar que le estaba reclamando por haberse tirado. Ortega vio la tarjeta roja a falta de tres minutos para terminar el partido.

Esto fue un baldazo de agua fría para los dirigidos por Passarella, que perdía a una de sus principales figuras. La expulsión pareció repercutir en el equipo.

30 segundos antes de que se cumpla el tiempo reglamentario, Frank de Boer lanzó un pelotazo al área a la espalda de Ayala. Dennis Bergkamp bajó la pelota con un toque, lo pasó a Ayala con un enganche y definió de derecha para sentenciar la eliminación albiceleste con una maniobra que quedaría en la historia de las Copas del Mundo.

Un equipo plagado de estrellas volvía a la Argentina sin poder meterse entre los cuatro mejores del Mundial gracias a la jugada del gran delantero holandés. Aquel quien fuera figura en el Arsenal. Aquel que le tenía fobia a los aviones. Aquel que en esa tarde marsellesa pudo volar más alto que ninguno.

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